Expedición Atlantis

Expedición ATLANTIS (LU1EID)
Por Carlos Almirón (LU7DSY)

La voz de Alfredo Barragán, comandante de la Expedición Atlantis (LU1EID) durante casi dos meses mantuvo la atención de los radioaficionados de todo el mundo que con nerviosismo aguardaron a diario en la banda de 15 metros las novedades de la balsa mientras desafiante intentaba cruzar el Atlántico.

Una historia reciente que comenzó a gestarse en la mente de Alfredo cinco años atrás, cuando surgió la idea de unir África con las costas de América a bordo de una embarcación empujada por los vientos alisios y las corrientes marinas, como pudo haber ocurrido 2.500 años antes de Colón.

El tiempo fue transcurriendo, se agregaron Jorge Manuel Iribarri, Horacio Oscar Giaccaglia, Félix Ángel Arrieta y Daniel Sánchez Magariños, que compartieron la hazaña como tripulantes, además de los integrantes del CADEI, que brindaron todo su apoyo para que la embarcación llegara a Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, dispuesta a iniciar el desafío, que finalmente se produjo el 22 de mayo pasado.

Lo ocurrido a lo largo de 52 días de travesía sobre nueve troncos ligados con cuerdas vegetales, con una eslora de 11 metros y una manda de 5.40, con un mástil bípode de troncos de mangle blanco de 10 metros de altura, con percha de bambúes, sin timón, con unos 1300 kilogramos de alimentos y 5 mil litros de agua dulce, tuvo notable repercusión en los principales medios periodísticos del mundo.

Nuestro diálogo con Alfredo Barragán, abogado de 36 años de edad, fundador y actual presidente del CADEI, patrón de yate a motor y a vela, buzo deportivo de primera categoría y por supuesto radioaficionado con licencia (LU9DRB) estuvo referido exclusivamente a la parte de comunicaciones de la expedición, que tanto nos interesó a todos los radioaficionados"El CADEI (Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación) tiene la licencia (LU1EID), categoría superior, con una pequeña historia que se remonta a cuatro años atrás cuando comenzamos con todo esto. En ese momento hice una gestión ante la SECOM pidiendo que por excepción se nos permitiera operar en las bandas de radioaficionados para organizar, realizar y asistir las expediciones deportivas científicas de la entidad, mencionando concretamente que estábamos abocados al proyecto Atlantis. Considerando lo que es CADEI nos fue concedida la señal distintiva (LU1EID) e independientemente también conseguí mi licencia particular (LU9DRB), categoría intermedia""

Una historia reciente que comenzó a gestarse en la mente de Alfredo cinco años atrás, cuando surgió la idea de unir África con las costas de América a bordo de una embarcación empujada por los vientos alisios y las corrientes marinas, como pudo haber ocurrido 2.500 años antes de Colón.El tiempo fue transcurriendo, se agregaron Jorge Manuel Iribarri, Horacio Oscar Giaccaglia, Félix Ángel Arrieta y Daniel Sánchez Magariños, que compartieron la hazaña como tripulantes, además de los integrantes del CADEI, que brindaron todo su apoyo para que la embarcación llegara a Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, dispuesta a iniciar el desafío, que finalmente se produjo el 22 de mayo pasado.Lo ocurrido a lo largo de 52 días de travesía sobre nueve troncos ligados con cuerdas vegetales, con una eslora de 11 metros y una manda de 5.40, con un mástil bípode de troncos de mangle blanco de 10 metros de altura, con percha de bambúes, sin timón, con unos 1300 kilogramos de alimentos y 5 mil litros de agua dulce, tuvo notable repercusión en los principales medios periodísticos del mundo.Nuestro diálogo con Alfredo Barragán, abogado de 36 años de edad, fundador y actual presidente del CADEI, patrón de yate a motor y a vela, buzo deportivo de primera categoría y por supuesto radioaficionado con licencia (LU9DRB) estuvo referido exclusivamente a la parte de comunicaciones de la expedición, que tanto nos interesó a todos los radioaficionados"El CADEI (Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación) tiene la licencia (LU1EID), categoría superior, con una pequeña historia que se remonta a cuatro años atrás cuando comenzamos con todo esto. En ese momento hice una gestión ante la SECOM pidiendo que por excepción se nos permitiera operar en las bandas de radioaficionados para organizar, realizar y asistir las expediciones deportivas científicas de la entidad, mencionando concretamente que estábamos abocados al proyecto Atlantis. Considerando lo que es CADEI nos fue concedida la señal distintiva (LU1EID) e independientemente también conseguí mi licencia particular (LU9DRB), categoría intermedia
Qué equipos llevaron en la balsa..."Simplemente un Yaesu FT 7B con un sintonizador de antena AT 120 de Kenwood. Utilizamos dos baterías de plomo-cadmio comunes, con líquido pero estancas de 105 Amp. cada una, que las cargábamos con dos paneles solares americanos".Los paneles eran de 30 centímetros de ancho por un metro veinte de largo, cada uno con 30 células de silicio. Estaban puestos juntos y a pleno sol cargaban entre ambos 4 Amp. hora. Por supuesto con nubosidad o poco sol disminuía la carga. Al atardecer hacíamos un control diario, porque dejaba de cargar e incluso comenzaba a consumir la batería. Habíamos armado un tablero que tenía una llave para mandar la carga del panel a una batería o la otra, puesto que las alimentábamos de a una.

De esta forma mientras utilizábamos una, se cargaba la restante. En el cable que iba del panel a la batería teníamos un indicador de carga. De esta forma sabíamos cuando alimentaba, así fuese poquito y cortábamos la llave cuando empezaba a descargar. Pero los paneles de 4 kilogramos cada uno fueron una maravilla. Lo único que tuvimos que hacer fue cambiarles la orientación según donde estaba el sol. Simplemente los levantábamos un poquito, pero no exigieron ningún tipo de mantenimiento y resistieron perfectamente el ambiente marino.

Qué antenas utilizaron..."Usamos simples dipolos con los que trabajamos en 15 y 20 metros. Fueron colocados en forma inclinada desde el tope del mástil hacia la popa, en el extremo de estribor el de 15 metros y hacia el extremo de babor el de 20. Nacían juntos arriba con bajada de coaxil a mitad de camino. También llevamos una vertical multibanda que normalmente utilizo en mi auto con bobinas intercambiables para 80, 40, 20, 15 y 10 metros. Fue probada antes de salir y andaba perfectamente, pero decidí dejarla de repuesto, colocando la base y guardando el resto en una bolsa de nylon en la caseta. Sólo utilizamos la de 40 metros para operar con Canarias en los días inmediatos a la partida y con Venezuela cuando estábamos próximos al arribo. Los dipolos exigieron atención ya que se ponían verdes por el óxido. Eran cables expuestos de cobre que de vez en cuando bajábamos para repasarlos con cepillo de acero y darles un baño de aceite"

Qué equipos llevaron en la balsa.... "Simplemente un Yaesu FT 7B con un sintonizador de antena AT 120 de Kenwood. Utilizamos dos baterías de plomo-cadmio comunes, con líquido pero estancas de 105 Amp. cada una, que las cargábamos con dos paneles solares americanos". Cómo eran los paneles..."Eran de 30 centímetros de ancho por un metro veinte de largo, cada uno con 30 células de silicio. Estaban puestos juntos y a pleno sol cargaban entre ambos 4 Amp. hora. Por supuesto con nubosidad o poco sol disminuía la carga. Al atardecer hacíamos un control diario, porque dejaba de cargar e incluso comenzaba a consumir la batería. Habíamos armado un tablero que tenía una llave para mandar la carga del panel a una batería o la otra, puesto que las alimentábamos de a una. De esta forma mientras utilizábamos una, se cargaba la restante. En el cable que iba del panel a la batería teníamos un indicador de carga. De esta forma sabíamos cuando alimentaba, así fuese poquito y cortábamos la llave cuando empezaba a descargar. Pero los paneles de 4 kilogramos cada uno fueron una maravilla. Lo único que tuvimos que hacer fue cambiarles la orientación según donde estaba el sol. Simplemente los levantábamos un poquito, pero no exigieron ningún tipo de mantenimiento y resistieron perfectamente el ambiente marino". Qué antenas utilizaron..."Usamos simples dipolos con los que trabajamos en 15 y 20 metros. Fueron colocados en forma inclinada desde el tope del mástil hacia la popa, en el extremo de estribor el de 15 metros y hacia el extremo de babor el de 20. Nacían juntos arriba con bajada de coaxil a mitad de camino. También llevamos una vertical multibanda que normalmente utilizo en mi auto con bobinas intercambiables para 80, 40, 20, 15 y 10 metros. Fue probada antes de salir y andaba perfectamente, pero decidí dejarla de repuesto, colocando la base y guardando el resto en una bolsa de nylon en la caseta. Sólo utilizamos la de 40 metros para operar con Canarias en los días inmediatos a la partida y con Venezuela cuando estábamos próximos al arribo. Los dipolos exigieron atención ya que se ponían verdes por el óxido. Eran cables expuestos de cobre que de vez en cuando bajábamos para repasarlos con cepillo de acero y darles un baño de aceite".

Cuántas horas al día operaron..."Un promedio de cinco horas diarias, de las cuales una hora y media por la mañana lo hacíamos con España y tres horas y media por la tarde con América, principalmente con nuestros centros de apoyo en Argentina".

Cómo se montó el operativo radial de apoyo a la expedición..."Armamos una red de seguimiento radial con estaciones que operaron las 24 horas de cada día. Las cabeceras estuvieron en la Base Cadei 1 en Mar del Plata por medio de Ricardo Poblet (LU6DBI), Base Cadei 2 en Dolores con Miguel Ángel Letché (LU5DDZ), el Servicio Auxiliar de Radioaficionados de la Armada, SARA, (LU2CN), en las Islas Canarias (Tenerife y Las Palmas) EA8CI, EA8ARF, EA8RH y EA8AJJ. En México Gómez Medina ((XE1QOZ), en Ecuador Antonio Samán (HC2OD) y en Caracas, Venezuela, el colega argentino Juan Córdoba (YV5/LU5DND). Todos los nombrados mantuvieron una red de estaciones colaboradoras en escucha permanente en 15 metros y en el caso de las estaciones argentinas también en 20 metros. De modo que si hubiera existido un imprevisto a cualquier hora del día, nuestra señal hubiese sido escuchada por alguno de ellos. Al margen de esto, diariamente nos encontramos a las 14 horas LU en la banda de 15 metros".

Qué pasó con los colegas de todo el mundo que intentaron comunicarse con LU1EID..."Nosotros teníamos establecido un plan diario de trabajo radial para fijar posición, recibir los partes meteorológicos y las consultas con nuestras bases que no nos dejaban tiempo para otros comunicados. Por esa razón al comienzo pedimos insistentemente la colaboración de todos, pero a su vez los invitamos a que grabaran nuestras conversaciones y de ser posible las hicieran llegar a los medios de comunicación. Por suerte nos comprendieron, nos apoyaron, y así radioaficionados de mas de 30 países nos siguieron a diario y gracias a ellos la Expedición Atlantis se conoció en todos los continentes".

Cuántas horas al día operaron..."Un promedio de cinco horas diarias, de las cuales una hora y media por la mañana lo hacíamos con España y tres horas y media por la tarde con América, principalmente con nuestros centros de apoyo en Argentina". Cómo se montó el operativo radial de apoyo a la expedición..."Armamos una red de seguimiento radial con estaciones que operaron las 24 horas de cada día. Las cabeceras estuvieron en la Base Cadei 1 en Mar del Plata por medio de Ricardo Poblet (LU6DBI), Base Cadei 2 en Dolores con Miguel Ángel Letché (LU5DDZ), el Servicio Auxiliar de Radioaficionados de la Armada, SARA, (LU2CN), en las Islas Canarias (Tenerife y Las Palmas) EA8CI, EA8ARF, EA8RH y EA8AJJ. En México Carlos Gómez Medina ((XE1QOZ), en Ecuador Antonio Samán (HC2OD) y en Caracas, Venezuela, el colega argentino Juan Córdoba (YV5/LU5DND). Todos los nombrados mantuvieron una red de estaciones colaboradoras en escucha permanente en 15 metros y en el caso de las estaciones argentinas también en 20 metros. De modo que si hubiera existido un imprevisto a cualquier hora del día, nuestra señal hubiese sido escuchada por alguno de ellos. Al margen de esto, diariamente nos encontramos a las 14 horas LU en la banda de 15 metros". Qué pasó con los colegas de todo el mundo que intentaron comunicarse con LU1EID..."Nosotros teníamos establecido un plan diario de trabajo radial para fijar posición, recibir los partes meteorológicos y las consultas con nuestras bases que no nos dejaban tiempo para otros comunicados. Por esa razón al comienzo pedimos insistentemente la colaboración de todos, pero a su vez los invitamos a que grabaran nuestras conversaciones y de ser posible las hicieran llegar a los medios de comunicación. Por suerte nos comprendieron, nos apoyaron, y así radioaficionados de mas de 30 países nos siguieron a diario y gracias a ellos la Expedición Atlantis se conoció en todos los continentes".

Tuvieron alguna dificultad con la recepción o la escucha fue buena siempre..."Fue excelente, sin ningún problema. Llevé un par de auriculares por las dudas hubiese mucho ruido ambiente, pero debí utilizarlos una sola vez en toda la travesía. Por otra parte el comentario de todas las estaciones corresponsales fue lo fuerte que entraba nuestra señal. Por fortuna no tuvimos ni un solo día sin propagación".

Qué precauciones tomaron para el cuidado del equipo...

"Al igual que el material de foto cine y de navegación, el equipo iba en un cajón de madera sellado con masilla plástica y pintura marina impermeable con una tapa a presión con burletes de goma. De modo que se destapaba únicamente en el momento de operar para evitar la gran humedad y en algunos casos las olas que entraron en la caseta de un metro 10 de altura, que algunas veces tuvo 30 centímetros de agua en su interior".

Por supuesto que debes recordar anécdotas..."En el segundo día de navegación al iniciar el contacto con Mar del Plata, ni bien tomé la palabra el equipo dejó de funcionar. Solo alcancé a decir "Aquí Atlantis, estamos todos bien" y quedamos en silencio. Jorge Iriberri, que entiende de cables, solucionó el problema de un fusible que se quemó y no teníamos repuesto. Tras media hora de incertidumbre volvimos al aire recobrando la tranquilidad nuestra gente que se llevó flor de susto porque pensó que había ocurrido algo grave. Entonces les aclaré que si esto se repetía no se alarmasen y fueran a esperarnos 50 días después al puerto de La Guaira.

Otra anécdota: el Siete Bravo no tiene ventilador. Con semejantes comunicados dentro de un cajón, con clima tropical, se calentaba muchísimo. Ante la consulta me dieron dos soluciones, o acortar los cambios o buscar la forma de darle aire. Entonces utilizamos el inflador del bote neumático salvavidas, que es una zapatilla fuelle con una manguera de ¾ pulgada. La pusimos apretada abajo, contra la panza del equipo y el estante y cuando operaba, alguno de los muchachos pisaba el fuelle y hacía de ventilador".

Tuvieron alguna dificultad con la recepción o la escucha fue buena siempre...

"Fue excelente, sin ningún problema. Llevé un par de auriculares por las dudas hubiese mucho ruido ambiente, pero debí utilizarlos una sola vez en toda la travesía. Por otra parte el comentario de todas las estaciones corresponsales fue lo fuerte que entraba nuestra señal. Por fortuna no tuvimos ni un solo día sin propagación". Qué precauciones tomaron para el cuidado del equipo..."Al igual que el material de foto cine y de navegación, el equipo iba en un cajón de madera sellado con masilla plástica y pintura marina impermeable con una tapa a presión con burletes de goma. De modo que se destapaba únicamente en el momento de operar para evitar la gran humedad y en algunos casos las olas que entraron en la caseta de un metro 10 de altura, que algunas veces tuvo 30 centímetros de agua en su interior". Por supuesto que debes recordar anécdotas..."En el segundo día de navegación al iniciar el contacto con Mar del Plata, ni bien tomé la palabra el equipo dejó de funcionar. Solo alcancé a decir "Aquí Atlantis, estamos todos bien" y quedamos en silencio. Jorge Iriberri, que entiende de cables, solucionó el problema de un fusible que se quemó y no teníamos repuesto. Tras media hora de incertidumbre volvimos al aire recobrando la tranquilidad nuestra gente que se llevó flor de susto porque pensó que había ocurrido algo grave. Entonces les aclaré que si esto se repetía no se alarmasen y fueran a esperarnos 50 días después al puerto de La Guaira.Otra anécdota: el Siete Bravo no tiene ventilador. Con semejantes comunicados dentro de un cajón, con clima tropical, se calentaba muchísimo. Ante la consulta me dieron dos soluciones, o acortar los cambios o buscar la forma de darle aire. Entonces utilizamos el inflador del bote neumático salvavidas, que es una zapatilla fuelle con una manguera de ¾ pulgada. La pusimos apretada abajo, contra la panza del equipo y el estante y cuando operaba, alguno de los muchachos pisaba el fuelle y hacía de ventilador".

Qué piensas cuando los nombran como los "locos de la balsa"...

“Todo idealista es un "loco". Así se dice de filósofos, filántropos, exploradores, investigadores, poetas o deportistas puros. Es una lástima, pues sus "locuras" que suponen trabajo hasta el sacrificio, voluntad hasta el heroísmo, altruismo hasta la prodigalidad, han brindado ejemplos, lecciones, ciencia y trazado senderos de luz en bien de la humanidad. A ellos les debe mucho la civilización, más que a los llamados "cuerdos" por excelencia. Gracias a Dios esos "locos" existen. Y en la modestia de nuestro intento, creemos pertenecer a su clase. A la de los hombres que no temen soñar y no miden ni calculan el esfuerzo que debe realizarse para materializar ese sueño, cuando lo consideran noble, útil, puro o simplemente bello".

Qué piensas cuando los nombran como los "locos de la balsa"...“Todo idealista es un "loco". Así se dice de filósofos, filántropos, exploradores, investigadores, poetas o deportistas puros. Es una lástima, pues sus "locuras" que suponen trabajo hasta el sacrificio, voluntad hasta el heroísmo, altruismo hasta la prodigalidad, han brindado ejemplos, lecciones, ciencia y trazado senderos de luz en bien de la humanidad. A ellos les debe mucho la civilización, más que a los llamados "cuerdos" por excelencia. Gracias a Dios esos "locos" existen. Y en la modestia de nuestro intento, creemos pertenecer a su clase. A la de los hombres que no temen soñar y no miden ni calculan el esfuerzo que debe realizarse para materializar ese sueño, cuando lo consideran noble, útil, puro o simplemente bello".